EN LA OPINION
De acuerdo a los hechos, no es descartable que el magisterio nacional se disperse en tres frentes sindicales con la anunciada irrupción de Elba Esther Gordillo en la arena política, lo que podría proyectar los gremios del SNTE, la CNTE y Maestros por México, éstos últimos inclinados a la revitalizada profesora que ya agarró sus fierros como queriendo pelear, y para empezar ya le peló los dientes al presidente López Obrador al manifestar que la contrarreforma educativa es la misma gata revolcada.
Digo que el magisterio podría dispersarse en tres, ya que el promedio de las secciones del SNTE, como la 50 de Nuevo León y la 21 federal, no apoyan el retorno al poder de la maestra chiapaneca. Ambas secciones simpatizan de manera decidida con el actual dirigente Alfonso Cepeda.
La CNTE, mientras tanto, ha vuelto a criminalizar a la señora Gordillo por enriquecimiento inexplicable y otros presuntos delitos durante el largo periodo en que se constituyó como la mujer más poderosa, desde los oficios sindicales. La CNTE la quiere, otra vez, en la cárcel, ni más ni menos.
A Elba Esther Gordillo y a Maestros por México no les queda más que constituirse en sindicato alternativo, sobre todo ahora que el presidente AMLO ha abierto las puertas a la competencia sindical, sin fraudes ni trampas.
Naturalmente que la señora Gordillo sabe su “negocio” y puede insistir en derribar las murallas del SNTE con las trompetas de la supuesta popularidad que, se presume, cuenta entre las mayorías del magisterio oficialista, lo cual está por verse.